Ministerio de Medio Ambiente - Dioxinas y Furanos (PCDD+PCDF)
¿Qué son?
Las dioxinas y los furanos son una familia de productos químicos complejos que contienen una sustancia
denominada clorina. Son sustancias tóxicas a niveles muy bajos, siendo el tetracloro-dibenzo-p-dioxin
2.3.7.8 (2,3,7,8-TCDD), el más nocivo de todos. Químicamente son compuestos sólidos y cristalinos,
virtualmente insolubles en agua, pero fácilmente soluble en disolventes orgánicos, grasas y aceites.
Fuentes de emisión y aplicaciones de las dioxinas y furanos.
Los derivados clorados y bromados de las dioxinas y furanos (CDD, BDD, CDF y BDF), en el ámbito
industrial son productos de desecho formados a partir de diversos procesos químicos y de combustión.
En términos generales, pueden agruparse las posibles fuentes de dioxinas y análogos en cuatro sectores:
Procesos de incineración y combustión: Incineración de basuras y de otros residuos
sólidos, tales como medicamentos, restos biológicos y otros elementos peligrosos;
procesos metalúrgicos, tales como la producción de acero a alta temperatura,
recuperación de metales en altos hornos, combustión de carbón, madera, productos
petrolíferos y neumáticos usados.
Efectos sobre la salud humana y el medio ambiente.
La exposición excesiva a los dioxinas y furanos puede causar los efectos
significativos sobre la salud humana, afectando a órganos importantes como el
corazón, sistema inmune, hígado, piel y la glándula de tiroides, llegando incluso a
provocar cáncer reproductivo.
Una vez liberados a la atmósfera, las dioxinas y furanos son partículas minúsculas,
que se depositan eventualmente sobre suelo y la vegetación. Siendo altamente
insolubles en el agua, estos compuestos se fijan fuertemente por adsorción a los
suelos ó sedimentos, por lo que se degradan muy lentamente, y persisten durante
muchos años en el ambiente, llegando a acumularse en los organismos y entrar en la
cadena alimenticia.
Umbrales de emisión establecido por RD 508/2007 ( kg/año).
Umbral de emisión a la atmósfera: 0,0001 kg/año.
Umbral de emisión al agua: 0,0001 kg/año.
Umbral de emisión al suelo: 0,0001 kg/
http://www.prtr-es.es/Dioxinas-y-Furanos- PCDDPCDF,15634,11,2007.html
Convenio de Estocolmo, ratificado por muchos países, entre ellos España
Las Partes en el presente convenio:
Reconociendo que los contaminantes orgánicos persistentes tienen propiedades tóxicas, son
resistentes a la degradación, se bioacumulan y son transportados por el aire, el agua y las especies
migratorias a través de las fronteras internacionales y depositados lejos del lugar de su liberación, acumulándose en
ecosistemas terrestres y acuáticos,
Conscientes de los problemas de salud, especialmente en los países en desarrollo, resultantes de la
exposición local a los contaminantes orgánicos persistentes, en especial los efectos en las mujeres y, a
través de ellas, en las futuras generaciones, …
Conscientes de la necesidad de tomar medidas de alcance mundial sobre los contaminantes
orgánicos persistentes,….
Parte II
Categorías de fuentes
Las dibenzoparadioxinas y los dibenzofuranos policlorados, el hexaclorobenceno, y los bifenilos policlorados se forman
y se liberan de forma no intencionada a partir de procesos térmicos, que comprenden materia orgánica y cloro, como
resultado de una combustión incompleta o de reacciones químicas. Las siguientes categorías de fuentes industriales
tienen un potencial de formación y liberación relativamente elevadas de estos productos químicos al medio ambiente:
a) Incineradoras de desechos, incluidas las coincineradoras de desechos municipales, peligrosos o
médicos o de fango cloacal;
b) Desechos peligrosos procedentes de la combustión en hornos de cemento;
c) Producción de pasta de papel utilizando cloro elemental o productos químicos que producen
cloro elemental para el blanqueo;
d) Los siguientes procesos térmicos de la industria metalúrgica:
i) Producción secundaria de cobre;
ii) Plantas de sinterización en la industria del hierro e industria siderúrgica;
iii) Producción secundaria de aluminio;
iv) Producción secundaria de zinc.
http://www.pops.int/documents/convtext/convtext_sp.pdf
OMS - Las dioxinas y sus efectos en la salud humana
Generalidades
Las dioxinas son contaminantes ambientales que tienen el dudoso honor de pertenecer a la «docena sucia»: un grupo de productos químicos peligrosos que forman parte de los llamados contaminantes orgánicos persistentes (COP). Las dioxinas son preocupantes por su elevado potencial tóxico. La experimentación ha demostrado que afectan a varios órganos y sistemas. Una vez que han penetrado en el organismo, persisten en él durante mucho tiempo gracias a su estabilidad química y a su fijación al tejido graso, donde quedan almacenadas. Se calcula que su semivida en el organismo oscila entre 7 y 11 años. En el medio ambiente, tienden a acumularse en la cadena alimentaria. Cuanto más arriba se encuentre un animal en dicha cadena, mayor será su concentración de dioxinas.
Fuentes de contaminación por dioxinas
Las dioxinas son subproductos no deseados de numerosos procesos de fabricación tales como la fundición, el blanqueo de la pasta de papel con cloro o la fabricación de algunos herbicidas y plaguicidas. Con respecto a la liberación de dioxinas al medio ambiente, los grandes emisores suelen ser los incineradores de basuras (residuos sólidos y hospitalarios), debido a la combustión incompleta.
Efectos de las dioxinas en la salud humana
La exposición breve del ser humano a altas concentraciones de dioxinas puede causar lesiones cutáneas, tales como acné clórico y manchas oscuras, así como alteraciones funcionales hepáticas. La exposición prolongada se ha relacionado con alteraciones inmunitarias, del sistema nervioso en desarrollo, del sistema endocrino y de la función reproductora. La exposición crónica de los animales a las dioxinas ha causado varios tipos de cáncer. El Centro Internacional OMS de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) realizó el 1997 una evaluación de la TCDD. De acuerdo con los datos de las investigaciones en animales y los datos epidemiológicos humanos, el CIIC ha clasificado la TCDD como «carcinógeno humano». Sin embargo, no afecta al material genético, y hay un nivel de exposición por debajo del cual el riesgo de cáncer podría ser insignificante.
Subgrupos sensibles
El feto es particularmente sensible a la exposición a las dioxinas. El recién nacido, cuyos órganos se encuentran en fase de desarrollo rápido, también puede ser más vulnerable a algunos efectos. Algunos individuos o grupos de individuos pueden estar expuestos a mayores concentraciones de dioxinas debido a sus dietas (por ejemplo, grandes consumidores de pescado en algunas zonas del mundo) o a su trabajo (por ejemplo, trabajadores de la industria del papel y de la pasta de papel, o de plantas de incineración y vertederos de desechos peligrosos).
Prevención y control de la exposición a las dioxinas
La prevención o reducción de la exposición humana se hace mejor con medidas dirigidas a las fuentes, es decir, un control estricto de los procesos industriales para reducir al máximo la formación de dioxinas. Esto es responsabilidad de los gobiernos nacionales, pero reconociendo la importancia de este enfoque, la Comisión del Codex Alimentarius adoptó en 2001 un Código de prácticas sobre medidas aplicables en el origen para reducir la contaminación de los alimentos con sustancias químicas (CAC/RCP 49-2001), y en 2006 un Código de prácticas para la prevención y la reducción de la contaminación de los alimentos y piensos con dioxinas y BPC análogos a las dioxinas (CAC/RCP 62-2006).
Más del 90% de la exposición humana a las dioxinas procede de los alimentos, y fundamentalmente de la carne, los productos lácteos, el pescado y el marisco. Por consiguiente, la protección de los alimentos es crucial. Como ya se ha dicho, una estrategia consiste en medidas aplicables en el origen para reducir la emisión de dioxinas. Asimismo, es necesario evitar la contaminación secundaria de los alimentos a lo largo de la cadena alimentaria. Para la producción de alimentos inocuos es esencial que haya buenos controles y prácticas durante la producción primaria, el procesamiento, la distribución y la venta.
Debe haber sistemas de vigilancia de la contaminación de los alimentos que garanticen que no se superan los niveles tolerados. La vigilancia de la inocuidad de los alimentos y la adopción de medidas de protección de la salud pública es competencia de los gobiernos nacionales. Cuando se sospeche un incidente de contaminación, los países deben disponer de planes de contingencia para identificar, detener y eliminar los alimentos y piensos contaminados. Deben examinarse la exposición de la población (por ejemplo, mediante determinación de los contaminantes en la sangre y la leche humanas) y sus efectos (por ejemplo, la vigilancia clínica para detectar signos de enfermedad).
¿Qué puede hacer el consumidor para reducir el riesgo de exposición?
La eliminación de la grasa de la carne y el consumo de productos lácteos con bajo contenido graso pueden reducir la exposición a las dioxinas. Una dieta equilibrada, con cantidades adecuadas de fruta, verduras y cereales, contribuye a evitar una exposición excesiva a una misma fuente. Esta es una estrategia a largo plazo para reducir la carga corporal, y probablemente sea más importante en las niñas y las mujeres jóvenes, con el fin de proteger la exposición del feto y de los lactantes amamantados. No obstante, las posibilidades de que los consumidores reduzcan su propia exposición es limitada.
¿Qué se necesita para identificar y medir las dioxinas en el medio ambiente y los alimentos?
El análisis químico cuantitativo de las dioxinas requiere métodos sofisticados de los que sólo disponen algunos laboratorios en todo el mundo, la mayoría de ellos en los países industrializados. El costo de los análisis es muy elevado y depende del tipo de muestra, pero oscila entre US$ 1700 para el análisis de una única muestra biológica y varios miles de US$ para una evaluación exhaustiva de las emisiones de un incinerador de desechos.
Actividades de la OMS relacionadas con las dioxinas
La reducción de la exposición a las dioxinas es un objetivo importante desde el punto de vista tanto de la salud pública, para reducir la carga de morbilidad, como del desarrollo sostenible.
http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs225/es/index.html
Proyectos en León y el en Bierzo
Dos proyectos en el Bierzo, seis en la provincia de León, de los principales emisores de dioxinas y
furanos, potentes cancerígenos, que llegan a nosotros a través de la cadena alimentaria, con lo que también
pueden arruinar nuestro sector agroalimentario y turístico.
León podría convertirse en la mayor incineradora de neumáticos fuera de uso (NFU) del Estado Español,
proyecto de planta de incineración de NFU de Brañuelas, coincineración de NFU y otros residuos en las
cementeras de Toral de los Vados y La Robla. Más de la mitad de los consumidos en todo el país.
Además 3 proyectos de fundiciones de residuos metalúrgicos: Coreal, en Villadangos, Aqualdre Zinc, en
Cubillos del Sil y Metalúrgica del Principado, en La Robla.
Estas empresas altamente contaminantes, -que nadie quiere cerca-, están llegando a León atraídas por los
fondos públicos de los planes Miner y amparadas por unas administraciones (locales y regionales)
permisivas y conniventes, que con la justificación de los puestos de trabajo, están dispuestas a poner en
riesgo la salud de la población, a degradar el medio ambiente y en definitiva a comprometer el futuro
sustentable de la provincia de León.
León es ya la provincia con peor calidad del aire de su comunidad y la tercera con más afecciones
respiratorias del país. Basta ya!!! .¿Tenemos menos derecho a la salud? Juntos podemos pararlo!!!